Preguntas Frecuentes

Sobre Remember Us

Remember Us es un proyecto que nace con el objetivo de recordar a los judíos asesinados durante el Holocausto por los Nazis. Remember Us se enfoca en que cada una de estas personas sea honrada tal como se lo merece y no solo recordada como parte de “Los 6 millones”.

Remember Us es un proyecto que comienza Orit Brener, una vez que vuelve motivada del viaje “Marcha por la vida” 

Su objetivo era que cada una y una de las personas masacradas en la Shoá sean recordadas y tengan el honor que se merecen y de esta forma, evitar que sus historias se pierdan en el pasado.

Al mismo tiempo Orit participaba del programa de liderazgo “Diller Teen Fellows” que culminaba con la realización de un proyecto que impacte en su comunidad local.

Es así como Michelle Cataife, Tobias León y Martin Fallas deciden sumarse al proyecto y ampliarlo aún más.

Deciden crear una página web que asignase el nombre de una persona, su historia y tal vez una foto a quien así lo desease. Esto pudo realizarse gracias a Kenzo Grosvald, quien ademas de crear la página web, inmediatamente se involucró en el proyecto.

Nosotros sostenemos que cada uno debe recordar según lo que para cada uno sea recordar. Lo ideal es que esa forma en la que elijas recordar, signifique algo para vos. Aquí te dejamos algunas ideas:

  • Hacer una buena acción en su honor y recuerdo.
  • Imprimir su foto/nombre/historia y colocarla en un lugar donde la veas siempre, como por ejemplo, en tu habitación, billetera, etc.
  • Establecer su foto/nombre/historia como fondo del celular y así tenerla siempre presente.
  • Leer un salmo en su nombre.
  • Difundir su historia para que otros también la conozcan.
  • Recordar su fecha de cumpleaños en caso que se conozca.
  • Buscar más información sobre ella.

Si esto sucede no te preocupes, el hecho de darse cuenta de esto te hará volver a recordarla por lo menos un día más. Ten en cuenta que esos días en que la recordaste o la recuerdas, por más pocos que sean, nadie más lo hizo.

Para buscar más información recomendamos La base de datos de nombres de Yad Vashem, ya que además de buscar a la persona que se te asignó, en algunos casos podrás encontrar a sus familiares y así reconstruir su historia. También proponemos investigar en internet o en el caso de visitar algún museo del Holocausto preguntar por aquella persona.

El proyecto se financia a través de distintas donaciones y del aporte del programa de liderazgo Diller Teen Fellows.

Diller Teen Fellows es uno de los más respetados programas de liderazgo e intercambio cultural para adolescentes judíos a nivel mundial. El mismo cuenta con una currícula de 12 meses con clases, actividades prácticas, servicio comunitario y viajes internacionales. El programa abre sus puertas a explorar profundamente las raíces judías y brindar herramientas para el liderazgo y el activismo comunitario.

Actualmente el programa opera en 32 comunidades del mundo incluyendo Argentina, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y Sudáfrica. La meta del programa es desarrollar una generación de líderes con un vínculo fuerte con su identidad judía, comprometidos con el pueblo judío, pluralistas, que amen Israel y se responsabilicen en la creación de un mundo mejor.

BAMÁ significa Beit Hamejanej Haiehudí, que traduce del hebreo a: «La casa del Educador Judío.»

Es una institución que se constituye, y también opera, en base a los acuerdos generados en los espacios comunes entre la Agencia Judía para Israel y las organizaciones judías locales.

Su misión es promover y potenciar en forma continua la calidad educativa judeo-sionista con el propósito de profundizar la identidad judía, la participación comunitaria y el compromiso con el Estado de Israel.

En busca de la concreción de nuestra misión, BAMÁ centra su actividad en la creación y ofrecimiento de recursos educativos e instancias de formación, capacitación y asesoramiento destinadas a educadores, futuros maestros y a los educandos de toda la comunidad judeo-argentina. Además, BAMÁ colabora con todas las instituciones de otros países que requieran de sus recursos e instancias de formación. 

Sobre el Holocausto

El Holocausto fue el intento de los nazis de acabar con todos los judíos. Durante la Segunda Guerra Mundial, lograron matar a cerca de seis millones de judíos de toda Europa, gracias a la ayuda de numerosos colaboradores de diversas naciones. La discriminación nazi hacia los judíos empezó tras el ascenso al poder de Hitler en enero de 1933, fecha que muchos historiadores señalan como el comienzo del período del Holocausto.

El asesinato masivo y sistemático de judíos empezó poco después de la invasión de la Unión Soviética por los alemanes, en junio de 1941. De los fusilamientos se pasó al asesinato industrial, en los que se empleaba gas. Hacia el final de la guerra, en la zona de Europa que se hallaba bajo dominio nazi no quedaba prácticamente ningún judío.

Genocidio es un término legal, que implica la destrucción de los pilares fundamentales de grupos nacionales. Puede incluir, aunque no necesariamente, la aniquilación física del grupo. El Holocausto es una forma de genocidio, quizá la más extrema.

El término hebreo para designar el Holocausto, Shoá, es también cada vez más utilizado en otros idiomas.

El profesor Yehuda Bauer, de Yad Vashem y del Grupo de Trabajo para la Colaboración Internacional en la Enseñanza sobre el Holocausto [actualmente la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto] dijo: «En el Holocausto del pueblo judío ocurrió algo sin precedentes, aterrador. Por primera vez en la sangrienta historia de la humanidad, en un estado moderno, en el centro de un continente civilizado, se puso en marcha una decisión cuyo objetivo era localizar, registrar, marcar, aislar de su entorno, desposeer, humillar, concentrar, transportar y asesinar a cada uno de los miembros de un grupo étnico aunque la pertenencia al grupo no siempre la definieron ellos mismos sino el asesino [por ejemplo, los conversos]. Estos no sólo se llevaron a cabo en el país en el que se originó el impulso genocida. No sólo se produjeron en el continente que deseaban controlar en primer lugar aquellos que los planearon. Con el transcurso del tiempo, se llevaron a cabo en cualquier parte del mundo, debido simplemente a motivos ideológicos».

El Holocausto ocurrió en un mundo semejante al nuestro. Las ideas y los procesos que condujeron a él, la comisión de éste y las reacciones que produjo, evidentemente, atañen a toda la Humanidad. El Holocausto es una advertencia sobre la capacidad del hombre de cometer asesinatos a gran escala en nombre de una ideología, a pesar del boato que se da a la civilización.

Se desconoce la fecha exacta en la que se tomó la decisión política nazi de asesinar a todos los judíos. No se ha hallado ningún mandato escrito por Hitler que revelase ese propósito, aunque existen muchos documentos que atestiguan la planificación y ejecución de dicha política. Hoy en día, existe un consenso entre los historiadores que antes del comienzo de la guerra los nazis no tenían un plan definitivo para asesinar a los judíos de Europa. La política que exigía la muerte de todos los judíos, conocida con el nombre de «Solución Final», se desarrolló en realidad durante la guerra.

En el momento en el que se produjo la conquista alemana de Polonia, en otoño de 1939, los nazis traspasaron la línea existente entre las anteriores formas de discriminación y los asesinatos masivos. Estos se produjeron en los territorios ocupados donde vivían la mayoría de los judíos polacos, lo que ocasionó la muerte de miles de ellos durante los últimos meses de 1939. Con la invasión de la Unión Soviética el 22 de junio de 1941, se pusieron en marcha operaciones para el asesinato de judíos a mayor escala. Al principio, formaciones armadas alemanas comandadas por unidades especiales de las SS, conocidas con el nombre de Einsatzgruppen, junto a voluntarios locales, comenzaron a fusilar a varones judíos y dirigentes políticos comunistas, de forma masiva y sistemática.

El 31 de julio de 1941, Hermann Göring, el lugarteniente de Hitler, puso en manos del «número dos» de las SS, Reinhard Heydrich, la responsabilidad de ejecutar la «Solución Final a la Cuestión Judía en Europa». A mediados de agosto, durante la visita del jefe de las SS, Heinrich Himmler, a los nuevos territorios soviéticos ocupados, los alemanes incluyeron a mujeres y niños judíos entre los objetivos de sus asesinatos. Poco después comenzaron los experimentos con gas Zyklon B para usarlo como método de asesinato masivo. Los experimentos se realizaron en Auschwitz, en prisioneros de guerra soviéticos.

La deportación de los judíos del Reich comenzó a mitad del mes de octubre de 1941 y un edicto aprobado pocos días después prohibió la emigración de los judíos que se hallasen en su territorio. En octubre se eligió también la ubicación de los primeros campos de exterminio. A comienzos de diciembre, se puso en funcionamiento Chelmno, el primero de ellos. Allí comenzaron a asesinar a los judíos en camiones sellados empleando gas. Mientras tanto, en Serbia, Rumania y el territorio ocupado por ésta, conocido con el nombre de Transnistria, decenas de miles de judíos fueron aniquilados por diversas formaciones nazis y por sus aliados. El asesinato de judíos revestía, por tanto, numerosas formas.

Durante una reunión celebrada el 12 de diciembre, entre Hitler y su círculo más cercano, se discutió acerca del asesinato de los judíos de la Unión Soviética y de las nuevas operaciones contra los judíos de Alemania. La celebración de esta reunión deja claro que Hitler participó personalmente en el desarrollo de esta política. A comienzos de diciembre, se convocó una reunión en Wannsee por iniciativa de Heydrich para coordinar el asesinato de judíos que ya habían puesto en marcha. Sin embargo, la reunión se pospuso hasta el 20 de enero de 1942 debido al ataque japonés a Pearl Harbour. Estos sucesos indican que la «Solución Final» se consolidó durante la segunda mitad de 1941, y que Hitler, Göring, Himmler, Heydrich y otros líderes nazis fueron parte integrante del proceso de toma de decisiones que condujo al asesinato masivo de los judíos.

Es necesario hacer una distinción entre los informes sobre determinados episodios de asesinatos masivos y aquellos acerca del genocidio. La información sobre asesinatos masivos de judíos empezó a llegar al mundo libre poco después de que comenzasen, a finales de 1941, en la Unión Soviética, y el volumen de esos informes siguió aumentando con el paso del tiempo. Las primeras fuentes de información incluían: atestados policiales interceptados por los servicios secretos británicos, declaraciones a la Resistencia, a los soviéticos o a fuentes neutrales, por testigos oculares locales y judíos que lograron escapar, y los comentarios de soldados húngaros que se hallaban de permiso, de los que informaron fuentes neutrales. Durante 1942, llegó a manos de los Aliados y de los dirigentes de los países neutrales información acerca de un plan ideado por los nazis para matar a todos los judíos que incluía detalles sobre los métodos, cifras y emplazamientos, procedentes de diversas fuentes, – como el clandestino Partido Socialista Judío Bund del gueto de Varsovia; la primera llegó en mayo y de nuevo en noviembre. Recibieron también información procedente de organizaciones judías en Ginebra, como el telegrama de Gerhard Riegner desde Suiza, en agosto; el relato de un testigo presencial, Jan Karski, un correo de la Resistencia polaca, en noviembre y los testimonios de sesenta y nueve judíos polacos que llegaron a Palestina por medio de un intercambio de prisioneros civiles entre Alemania y Gran Bretaña, en noviembre de 1942.

El 17 de diciembre de 1942, los Aliados hicieron pública una declaración que condenaba el «exterminio» del pueblo judío en Europa y afirmaba que castigarían a los culpables. Sin embargo, no se sabe con certeza hasta qué punto y en qué momento comprendieron los Aliados y los dirigentes de los países neutrales la verdadera trascendencia de la información recibida. El estado de conmoción absoluta en el que quedaron los comandantes supremos de los Aliados que liberaron los campos al final de la guerra, da a entender que no habían comprendido cuál era la situación real, a pesar de la información de la que disponían.

Es un término general que engloba afirmaciones antisemitas, según las cuales, el exterminio masivo de judíos nunca ocurrió, la cifra de judíos fallecidos ha sido tremendamente exagerada o el Holocausto ni fue sistemático, ni fue consecuencia de una política oficial. Afirmaciones como éstas, obviamente absurdas, han sido realizadas por nazis, neonazis, seudo historiadores denominados «revisionistas», incultos e ignorantes que no desean, o no son capaces de creer, que tan inmensa atrocidad pudiera ocurrir en realidad.

Antes incluso de que finalizase la Segunda Guerra Mundial, se intentó negar el Holocausto. A pesar de la existencia de pruebas evidentes que se hallaban a la vista de todos, los nazis que participaron en la Solución Final (el exterminio de la comunidad judía europea) empleaban un lenguaje eufemístico con términos como «Solución Final» y «tratamiento especial» en lugar de gaseo, aniquilación y asesinato para ocultar al mundo sus actividades asesinas. Durante los dos últimos años de guerra, se ordenó a las unidades Sonderkommando a las que se había puesto a trabajar a en un programa secreto llamado Aktion 1005, que cavasen fosas comunes y quemasen los cadáveres. La intención de los nazis era de nuevo ocultar cualquier prueba de sus atrocidades.

Hoy en día, más de setenta años después, todavía hay gente que rechaza por completo la idea de que el Holocausto ocurriera, o dice que no estaba tan extendido como en realidad lo estuvo. En buena parte del mundo sigue habiendo en activo «historiadores revisionistas» y otros seudo estudiosos. En 1978, un «grupo negacionista» de California creó el Institute for Historical Review (Instituto para la Revisión Histórica) y celebra conferencias internacionales.

Los negacionistas a menudo afirman que el Holocausto no afectó a tantas personas como ocurrió en realidad. Un académico francés, Paul Rassinier, uno de los fundadores de la escuela revisionista, declaró que durante la Segunda Guerra Mundial murieron solamente entre quinientos mil y un millón de judíos de forma gradual y debido a las malas condiciones físicas, sobre todo, no de forma sistemática a manos de los nazis. Rassinier afirma, además, haber hallado a los millones de judíos que desaparecieron de Europa. Sostiene que el elevado número de judíos norteafricanos que se trasladaron a Israel, tanto antes como después de que se transformase en un Estado, no eran todos originarios del Norte de África, sino que eran judíos que huyeron de Europa antes de la guerra y durante ella.

Los negacionistas afirman que los diarios, testimonios y fotografías no son creíbles y que contienen numerosas mentiras. Algunos dicen que, desde el punto de vista material, los nazis no podrían haber incinerado a tanta gente tan rápido, ni es factible que se pudiera utilizar el gas Zyklon B, de forma habitual, en un mismo lugar. Los negacionistas han aprovechado la aparición de Internet para diseminar por este medio, sus mensajes de odio. Ofrecen una versión sesgada de los acontecimientos en muchas de sus páginas de la red o en las de grupos relacionados con ellos, como los que defienden la supremacía de la raza blanca.

Se han dado pasos importantes para luchar contra esa desinformación. En algunos países, la negación del Holocausto se ha convertido en una actividad ilegal y los que promulgan esa idea son castigados. Se han inaugurado numerosos museos sobre el Holocausto y se ha incluido su enseñanza en muchos colegios para asegurarse de que a pesar de los esfuerzos de los negacionistas no vuelva a ocurrir ningún fenómeno similar. David Irving, un famoso negacionista, demandó a la historiadora Deborah Lipstadt por calumnias tras llamarle negacionista. En el año 2000, el tribunal británico encargado del caso determinó que en efecto, Irving había participado en la negación del Holocausto. Aquello supuso un importante revés para aquellos que declaran que el Holocausto nunca llegó ocurrir.

En el mundo árabe y musulmán, el negacionismo comenzó a ganar adeptos, sobre todo, tras la Guerra de los Seis Días que tuvo lugar en junio de 1967. Hoy en día, en aquellos países, el negacionismo es una creencia mayoritaria.

Esta pregunta abarca numerosos aspectos, y casi todas las posibles respuestas, al final, dejan desconcertados y preocupados a aquellos que consideran la vida como algo sagrado.

En el núcleo del proyecto nazi para acabar con el pueblo judío, se hallaba su perspectiva racial y antisemita del mundo. Los nazis intentaban transformar el mundo conforme a su concepto de él, muy influido por el Darwinismo y por la creencia de que, a lo largo de la historia de la Humanidad, los fuertes han dominado a los débiles. Consideraron que el pueblo alemán poseía cualidades raciales superiores y debía dirigir a las razas inferiores. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, llevaron a cabo una serie de proyectos que podrían definirse como una reestructuración racial para hacer realidad su utopía. Clasificaban a las personas conforme a supuestas categorías raciales científicas, las trataban como a títeres y las trasladaban de un sitio a otro ante la mirada impasible de Europa, por lo general, vulnerando por completo sus derechos humanos fundamentales. Los nazis consideraban a los judíos sus enemigos acérrimos por motivos raciales, cuya «influencia» sobre el resto de la humanidad era necesario frenar.

El asesinato siempre se consideró una de las posibilidades debido a la ideología nazi. Sin embargo, como plan político fue evolucionando con el transcurso del tiempo. De ese modo, los nazis pudieron probar diferentes soluciones para el denominado «problema judío» antes de comenzar con el asesinato masivo y sistemático de todos aquellos que se encontraban bajo su mando, en una política conocida con el nombre de Solución Final.

Entre los líderes del régimen nazi, de las tropas y de los colaboradores, no cabe duda de que algunos adoptaron la ideología nazi y creyeron que al asesinar judíos estaban librando a la Humanidad de un enemigo mortal. No obstante, según algunos estudios académicos profusamente documentados, está claro que no todas las personas que participaron en el asesinato de judíos creían a pies juntillas la visión social de los nazis. Otros factores, entre ellos, el deseo de ascender en la escala social nazi, la codicia, la presión externa y una despiadada brutalidad originada por las terribles condiciones provocadas por una guerra global, contribuyeron a hacer que personas normales, en circunstancias extraordinarias, se convirtiesen en asesinos de masas. En diversos lugares y en momentos diferentes, factores logísticos como la inexistencia de espacio para albergar a los judíos en un determinado gueto o la falta de alimentos, unidos a la política de asesinatos, podían dar pie a una Aktion específica de asesinatos masivos.

El asesinato de judíos no podría haberse llevado a cabo sin el apoyo, tanto activo como pasivo, del conjunto de una sociedad dominada por los nazis. En casi todos los territorios que se encontraban bajo el control de los nazis, la población era consciente de los asesinatos de judíos que se llevaban a cabo y se beneficiaban del reparto de sus propiedades. Muchas personas apoyaron sin reservas los asesinatos, otras se mostraron menos entusiastas. Apenas existía una oposición frontal organizada y sólo una escasa minoría se arriesgó para ayudar a sus vecinos judíos.

Un elemento común entre aquellos que cometieron los asesinatos y gran parte de la sociedad bajo dominio nazi, era una visión antisemita del mundo, conforme a la cual, los judíos se encontraban excluidos del entorno normativo de la responsabilidad social, dicho de otro modo, la vida de un judío era, cuanto menos, prescindible.